miércoles, 14 de marzo de 2012

Ciudad del Sol

Se supone que al viajar a Hungría lo primero es visitar Budapest, sin embargo nosotros nos fuimos a Szeged a unas tres horas en tren desde Budapest.  Es una ciudad mas bien pequeña pero sorprendente, por ella pasa un gran río el Tisza que por si solo ya es una belleza.   

El Tisza es el mayor afluente del Danubio, y en primavera lleva un gran caudal debido al deshielo, por lo que en Szeged siempre están preparados para evitar las temidas inundaciones.

La ciudad cuenta con varios palacios, sus calles son agradables para el paseo, y, si lo rematamos con  una comida en una casa típica de pescadores a la orilla del río nos podemos sentir muy bien.

La cocina húngara es muy sabrosa, sopas, guisos, asados,  postres  caseros etc. En el fondo, no se diferencia tanto de nuestra cocina tradicional, sobre todo de la del Norte y de la Castilla y León, donde el clima requiere una alimentación un poco más contundente. Aquí, como rasgo característico, abundan los platos de caza, y los acompañados por foie, que se exporta en grandes cantidades a Francia.


Los amantes del pimentón pueden degustarlo en muchos platos por algo es el país del Paprika (pimentón) es de exquisito sabor y muy apreciado por los grandes cocineros.

En Szeged hay muchas cafeterías, pero  el peligro esta en las pastelerías, tienen unos pasteles estupendos lo mismo que los helados que son una tentación.

El Teatro Nacional merece la pena verlo por dentro porque es muy bonito, ver una buena obra es lo ideal - nosotros lo hicimos - como se supone era en húngaro pero lo pasamos muy bien.


Otra joya es la Sinagoga que por nada hay que dejar de ver, nada mas entrar se siente la emoción de tener la suerte de verla, sobre todo si tenéis la suerte de que, al igual que nos sucedió, la abran expresamente para vosotros. 

Nos parece obligada la visita a la iglesia Szegedi Dom, sin duda sus dos torres invitan a entrar. Dentro de ella nos llamaron la atención los mosaicos que la decoran, llenos de color.


La iglesia ortodoxa es también interesante, nosotros la disfrutamos porque nunca habíamos entrado en ninguna y tenemos un grato recuerdo de esta.

Si lo que apetece es conocer las obras de varios pintores húngaros, tiene Szeged el  museo de Ferenc Mora (A Közmüvelödésnek) donde se pueden ver dichas obras.


Szeged es ciudad universitaria donde hay alumnos de diferentes países y en sus calles se nota ese ambiente juvenil tan característico. 

Szeged también conocida como la ciudad del sol por su alto número de horas solares, en primavera las flores inundan balcones y jardines. 

La fachada del Ayuntamiento es buena  muestra de ello, decorada con preciosas plantas llenas de flores, le da ese toque de amabilidad que la vista siempre agradece.


El río Tisza tiene sus particulares flores, en realidad son unos insectos que nacen y mueren en el río,  al flotar en el agua parecen flores, su vida es tan solo de 24 horas pero sus larvas permanecen tres años en el lodo del río. 


La escultura que hay en la orilla del río representa una nube de estos insectos.  


Famosos son los baños húngaros y Szeged los tiene estupendos de aguas termales que son una gozada. 

En la fuente de Anna se puede beber agua con alto contenido en minerales, hay quien lleva para tomar en casa y tratar ciertas dolencias. 

El sabor no es agradable y nosotros fuimos muy expresivos al demostrarlo provocando la risa de quienes la tomaban como si fuera puro néctar. 


El museo de Pick- Szeged (museo del Paprika y el Salami) nos gustó mucho. La fabrica de Salami se fundó  en el año 1869 y en el museo se puede conocer su historia desde entonces hasta la actualidad con sus logros y dificultades desde el trabajo artesanal hasta la maquinaria de nuestros días, todo magníficamente escenificado.   

En la planta que corresponde al Paprika la publicidad, los diferentes envases y etiquetas a través de los años son verdaderas obras de arte, lo  mismo que las  fotografías, los trajes de trabajo etc.


Tiene este museo la particularidad que cada tarea está representada con marionetas de madera a tamaño natural que son una de las atracciones del museo.

En la tienda del museo se puede comprar embutidos húngaros y si en la etiqueta pone de cerdo Mangalica mucho mejor es un poco graso pero el sabor es muy bueno.


El cerdo Mangalica es una raza autóctona de Hungría, en 1990 fue declarado en extinción, desde esa fecha una empresa española consiguió su recuperación, es la única en el mundo que mantiene la cría y comercialización de esta raza.

Seguiremos contando mas cosas de este viaje.

7 comentarios:

El Guisante Verde Project dijo...

Bueno, bueno ya era hojita, ni se los meses que se han pasado desde la última vez que este blog se actualizó, con la de cosas interesantes que tenéis para contar.
En fin, una buena descripción de Szeged, ciudad prácticamente desconocida para la mayoría, debido en parte a la canibalización que ejerce Budapest. Y es una pena porque como puede verse es una ciudad amable, y muy bonita, con mucho que ver y disfrutar.

Saludos, Tiramillas!

los tiramillas dijo...

Cierto hemos estado un poco perezosos.Pero con esta entrada estamos seguros que nos perdonarás.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo.

monica poza dijo...

¡Estupenda entrada sobre Szeged, Tiramillas! Menaol mal que habéis vuelto. Es que, no puede ser, nos tenéis completamente abandonados... Tenéis que publicar más.

monica poza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
monica poza dijo...

Veo, además que habéis refrescado la plantilla. ¡Me gusta un montón!

los tiramillas dijo...

Nos alegra que te haya gustado nuestro post sobre Szeged,porque sabemos que le tienes un gran cariño a esa ciudad.
Besos.:)

los tiramillas dijo...

Nos alegra que te haya gustado nuestro post sobre Szeged,porque sabemos que le tienes un gran cariño a esa ciudad.
Besos.:)